Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.

jueves, 15 de octubre de 2009

Pequeño desahogo.


"Si queremos a alguien y no se lo decimos... ¿De qué nos sirve ese amor?", decían en Camino, una película de la que en alguna ocasión he hablado. Me pregunto si fuera de España alguien habrá oído hablar de ella... aquí fue muy famosa en su estreno, así que, en teoría, debería haberse estrenado en otros países. Pero bueno, yo qué sé xP
Pongo esta frase porque me ha hecho meditar estos días. Lejos de olvidarme de mi... enamoramiento de final de verano, sólo he empeorado, la verdad. Pero mientras que antes era yo la que huía, ahora es la otra persona la que no da muestras de nada. Como si la semana de fiestas nunca hubiera existido. ¿Y si tengo yo la culpa? No sabría decir por qué, pues no he hecho nada.
Y tal vez ese sea precisamente el problema.
Sí. Pero el amor es cosa de dos y yo soy muy tímida. Me bastaría una pequeña señal para perder el miedo. Pero... no capto ninguna señal, a decir verdad. Y eso me hace sentir un peso en el corazón.
He estado pensando seriamente en sincerarme. Muuy seriamente(eso de que se declaren los chicos ya está muy anticuado xD). Pero necesito esa señal, para encontrar el valor. Yo no puedo ir poco a poco(y mira que lo he intentado) dando palos de ciego, necesito tener las cosas claras, en este caso, saber lo que siente él. ¡Lo que sea! Así, en caso de no ser correspondida, podré olvidarme simplemente en vez de torturarme.
Sí, torturarme porque aparte de todo esto soy una celosa. ¡Muy celosa! Y hasta ahora ni me había dado cuenta, o no había querido darme cuenta, no sé.
Siente celos de todo y todos. Y amargarse tanto no puede ser bueno para la salud. ¿No?
Por otro lado, cuando le analizo fríamente no veo más que defectos. Pero luego pienso en las cosas buenas que tiene(que no son muchas...) y vuelve a gustarme, más que antes, incluso.
En estos momentos me siento muy sola. Necesitaría comprensión y abrazos aquí y ahora, pero estos días no he encontrado suficiente seriedad en mis amigas. Y tienen sus propios problemas, claro. Y siempre me ha costado contar mis secretos, no es tan fácil como parece.
¿Por qué tengo que venir aquí a amargar a quien lea esto con mis penas? Pues porque no sé dónde ni con quién desahogarme, y un diario no te responde a medida que escribes. Por supuesto está Remis, pero no puede decirme nada que no sepa ya. Así que lo siento, pero sólo me queda la manada daimónica.
Además, es la primera vez que me siento así y todo es tan nuevo que me cuesta llevarlo con naturalidad. Digan lo que digan otros de mi edad, que ya se ven muy adultos, yo me sigo considerando una niña miedosa e inocente.