Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.

lunes, 29 de agosto de 2011

Legendario


Creo que ahora que este ajetreado verano toca a su fin va siendo hora de adecentar esto. Pues pronto llegarán las clases y en estos meses no he escrito absolutamente nada, por lo que me expresión escrita dejará bastante que desear.

Este verano ha sido... legendario. No ha sido tan intenso en cuanto a sentimientos como el anterior, en el cual descubrí muchas cosas de mí misma. No, ha sido un verano muy estable. Pero he hecho tantas cosas que lo ha superado con creces. Dos acampadas geniales. He visto una lluvia de estrellas, me he bañado en la playa, he cogido en brazos una babosa gigante y un erizo, he bailado bajo los aspersores de un campo de fútbol... cosas pequeñas, ínfimos momentos de un largo y caluroso verano. Pero tan especiales.

Conforme pasan los días me da más pánico lo rápido que corre el tiempo. Cada vez tomo más conciencia de que me queda un solo año para marcharme de aquí, y una vez lo haga no habrá retorno, lo sé. Los lazos que he ido estrechando toda mi vida van a romperse, y lo que me da miedo es que allá donde me lleven mis pasos no encuentre lo mismo. Que me quede sola, vamos.
Hace tiempo tenía la filosofía de que nada de lo que hiciera este tiempo importaría para mi futura vida, porque empezaría de cero en otro lugar. Eso, según me decía, era perfecto porque me daba libertad para actuar como quisiera. Pero solo pensé en las acciones, se me olvidaron por completo los sentimientos. ¿De verdad en el futuro no voy a echar de menos a mis amigos? Claro que sí, pero no me había dado cuenta. Creía que podía dejar atrás todo sin remordimientos, pero ahora veo que no es así. Parece que cuando más me acerco al punto sin retorno más me doy cuenta de lo que realmente me importa.

Los amigos que tenía entonces, se han convertido en extraños.

lunes, 16 de mayo de 2011

Sin sentido.


Llevo varios meses echando las culpas de algo a una persona. Estaba convencida de que mi vida se quedó atascada por mucho tiempo por él. Pensé que yo lo había hecho todo bien... ahora puede que no sea así. A lo mejor yo también cometí errores, porque soy demasiado independiente y egoísta como para poner algo de mi parte. Y no me doy cuenta hasta que es demasiado tarde.
Antes me daba miedo admitirlo, me encerraba en el rencor y la pena. Quería que todo le saliera mal, porque me había roto el corazón. Pero ahora lo acepto, puede que yo lo fastidiara todo. Es sólo un quizás, aunque con bastantes probabilidades según lo que he vivido estos días. Amo ser egoísta e independiente, hacer lo que me dé la gana y usar a la gente que quiero cuando me conviene. Pero hasta ahora no me había dado cuenta de lo que me pasaría si esa gente me abandonara. Estaría completamente sola y desamparada. Por eso... a veces hay que hacer sacrificios. Porque la recompensa es mayor.

No admito mi más odiado defecto para deprimirme. Lo admito para cambiar, porque ya estoy cometiendo los mismos errores. Ahora mismo hay mucho que merece la pena conservar.



Whatever makes you happy, whatever you want. You're so fuckin' special... I wish I was special.

jueves, 7 de abril de 2011

Imparable.

Agh. Me siento como cuando leo las estupideces de mis diarios de cuando tenía diez años. Sólo que ahora considero estúpida mi entrada de hace un par de días. Sólo en una cosa acerté: mis aptitudes para escribir, que siempre consideré pasables, me están abandonando. No es que no me salga escribir novelas (cosa que nunca me interesó) sino que no consigo expresarme por escrito. Un gran problema, dado que las palabras escritas son mis grandes aliadas, pues no se me da bien hablar. Soy un maldito desastre expresándome, especialmente ante personas a quienes no conozco, y cuando trato de explicar mis sentimientos. Yo soy una chica que el 98% de lo que dice son bromas y estupideces y el 2% son frases más o menos bien construidas que muestran mis verdaderos sentimientos. No sería tan triste si no fuera porque en general soy bastante habladora. A veces me imagino a mí misma como una cotorra que parlotea y parlotea sin saber lo que dice. Es muy curioso, a veces mi boca se desconecta del cerebro y me invento cosas, las exagero o me trabo. Mientras tanto pienso "¿por qué demonios estás diciendo esto? ¡Eso no pasó como se lo estás contando!" Pero no puedo evitarlo.

Vaya, todo el párrafo de arriba es un buen ejemplo de lo que trataba de explicar. Una explicación que se explica a sí misma, digamos. Me enrollo, me enrollo y me he olvidado completamente de lo que quería escribir... ¡así que al grano! O-d-i-é mi anterior entrada, así que voy a arreglarla. A veces dejo de lado la naturalidad, cuando lo más fácil es contar las cosas tal y como han pasado. Para estar segura de que dentro de unos meses me gustará releer esta entrada.
En fin. ¡Sí, esta entrada VUELVE a tratar del chico de siempre! ¿Qué pasa? Soy una pesada, ya, siempre con lo mismo. Pero bueno, yo me refugio en la excusa de siempre: tengo 16 años y me interesa exactamente lo mismo que a todas las chicas de mi edad. No me apetece empezar con la tontada de que si soy diferente y especial. No, me considero igual que esas idiotas. Más impopular, mejor persona que algunas, puede, pero en realidad somos muy parecidas.
Oh, dios mío, otra vez me he salido del tema... ¬¬
Vale. Pues a lo que iba. El chico de siempre, ¿no? Estos últimos meses nos hemos unido mucho. Nos hemos hecho muy amigos. Ya, esto debería haber pasado antes de declararme y tal, pero siempre se me ocurre la mejor forma de actuar cuando no hay remedio. Como ya me había hecho a la idea de que nunca iba a poder estar a su lado, obviamente le dejé un poco a un lado, sin olvidarle nunca, claro. Nunca se olvida del todo a alguien a quien has querido mucho... y menos si no te ha dado ni una razón para odiarle.
El caso es que empecé a ver a otro amigo de una forma en que jamás le había visto... y parecía que el sentimiento era mutuo, incluso bastante visible. Al cabo de unos meses empezamos algo, como debí comentar en el otro blog. Él era la estatua de hielo, ojos fríos, no sé, le he dado muchos apodos y todos le quedan genial.
Como yo ya sabía pero no quise admitir, aquello no iba a salir bien. Aclaremos algo, yo no esperaba pasar toda mi vida con él ni ninguna tontería por el estilo, en ese sentido tengo las cosas muy claras, mi vida comienza y nada de lo que pase estos años durará para el futuro, me guste o no. No, simplemente quiero decir que sabía que iba a hacerme daño, porque a pesar de la atracción éramos muy diferentes. Él es frío y sólo se derrite en contadas ocasiones. Es independiente, prepotente, introvertido y callado. Como tenía que ocurrir, pronto todo se torció. Al cabo de unas semanas, desapareció de la faz de la tierra. Varias veces traté de hablar con él, al menos, si quería dejarlo, no tenía por qué posponerlo más. Pero tras un tiempo evitando una charla, por fin hablamos y me dijo que no pasaba absolutamente nada. Entonces decidí dejar de lado las dudas y el miedo, yo ya sabía que él era casi de otro planeta y precisamente por eso me atraía como un imán. Estaba dispuesta a todo. Y justo una semana después... se acabó. Y entonces descubrí que el peor error fue dejar a mis sentimientos irse demasiado lejos. No podemos elegir a quién querer, pero es decisión nuestra dejar que nos hagan daño. Y le dejé... ahora sé cuánto me equivoqué, sé que no merecía la pena. Pero entonces era una pobre chica destrozada. Pasé semanas y semanas derrumbándome cada vez que estaba sola. Me da cierta vergüenza reconocerlo.
Pero mientras él y yo estábamos juntos... el otro chico, el de "siempre", pasó a ser casi mi mejor amigo. Llegamos a contarnos absolutamente todo, incluso lo más estúpido que habíamos hecho durante el día. Esto ocurrió durante las vacaciones de Navidad. Días y días sin que mi (no, me resisto a usar la palabra "novio". Suena raro.)... sin que la estatua de hielo diera señales de vida. Todos esos días los pasé con él. Cada vez más amigos, él fue el único que me consolaba, que se ofreció a ayudarme. Cuando lo mío con la estatua terminó, me consoló y estuvo ahí siempre. Pasaron unos dos meses. Mi mejor amiga decía que estaba convencida de que terminaría pasando algo entre nosotros. Yo ya sabía que nuestra relación era algo extraña, pero no le hice caso. Cuando has pasado un año matando las esperanzas y tratando de olvidar a alguien, si de repente surge una remota posibilidad de conseguir lo que quieres, te resulta sospechoso. Incluso hicimos una apuesta, ambas convencidas de que ganaríamos.
Perdí. Pero como dice Abba, "I feel like I win when I lose" xD
Y ahora mismo, me parece estar soñando. Todo parece perfecto. No es un cuento de hadas, es la realidad, nunca tan chachi como me lo pintaban las películas de Disney, pero infinitamente mejor, porque me pertenece. Nada se ha estropeado como con la estatua de hielo(puede que con él también hiciera yo algo mal... pero sé que no fui la mala, la que hizo daño). Y, por primera vez en mi vida... no me cuesta ser cariñosa, ni decir las cosas tal y como las siento. Parece que estoy descubriendo una faceta de mí que no conocía:
puedo estar a gusto con alguien, escuchando sus historias y contándole las mías.

Me paro a pensarlo y no se diferencia en nada del resto de la gente, pero para mí, existen todas las personas del planeta, y después está él, aparte, incomparable. Muy probablemente, por ser el primero. Antes de él, no había nada, tenía otras cosas en la mente y nada real en el corazón. A veces me parece mentira lo hondo que te puede llegar una sola persona. Y teniendo esto en cuenta, supongo que nunca le olvidaré. ¡Genial! Sólo tengo que recordar no compararle con ningún otro en el futuro, porque a mi juicio -para nada imparcial-, perderán todos xD

Ahora miro hacia atrás y me alegro de que las cosas hayan sucedido exactamente así. No me arrepiento de nada de lo que he hecho este año, incluidos los errores. Y eso es lo que importa, ¿verdad? Saber que aunque no todo haya sido bonito, no creo haber desaprovechado ni un instante de mi vida =3




Podría quedarme, si eso es lo que quieres. Y si tuviera corazón, te lo daría a ti.

sábado, 26 de marzo de 2011

No hay límite.

¡Hola de nuevo! Me siento un poco culpable por dejar tan abandonado el blog. Esta semana no habría podido actualizar ni aunque quisiera, porque no he tenido ordenador en casa. Sin embargo, llevo más de un mes sin pasarme por aquí y eso no tiene excusa. Aunque ya no me interesen tanto los temas daimónicos (me limito a convivir con Remis, sin preocuparme por las formas o por cualquier otra cosa), no quiero perder la pista de las personas que he conocido en el foro, no. Eso nunca, no sé qué habría sido de mí sin vosotros. Supongo que la gran mayoría no llegarán a leer esto, pero eso no me impide dedicaros unas líneas de agradecimiento, por ser tan buenos amigos a pesar de estar tan lejos, por haberme hecho sentir mejor. Cuando conocí a la gente del foro tenía amigos, pero ni me divertía con ellos ni me sentía integrada. Creo que por una parte Remis me ayudó a cambiar, pero también vosotros, porque por fin me sentí parte de un grupo donde encajaba. Me volví más abierta, más "normal" también. Amo salir de fiesta, perseguir a los chicos, llegar tarde a casa, bailar... en fin, una adolescente superficial más. ¡Pero no he perdido mi espíritu original! Por suerte. Por eso no quiero que se corten los vínculos con vosotros, daims. Aunque no comente, aunque no haya señales de mí, siempre os leo, lo juro. A pesar de que ya no entiendo casi nada y no sé qué es eso de los politeísmos xD

¿Y "mi otra mitad"? Bueno, es un velocirraptor casi siempre. A veces adopta formas inventadas sólo para divertirme. La última ha sido una especie de ave de colores con aspecto mágico. Es muy bonita.

El título de la entrada venía por mi futuro. Hace dos semanas me llevé una decepción bastante grande. La carrera que quiero estudiar, Biotecnología, tiene una nota de corte altísima. Y haciendo cuentas con las notas que sacaré este curso, mas las del que viene y haciendo la Selectividad con muy buena nota... aún así, no me da la nota. Ni siquiera con todo sobresalientes el próximo curso. Mi única esperanza era que los profesores se apiaden de mí este curso y me suban puntos en la evaluación de junio. Lo cual veo difícil.
Lo pasé mal, incluso llegué a llorar. No sabía que me importaba tanto estudiar esta carrera. Había soñado con hacer grandes cosas, con ayudar a la gente con mi trabajo... pero ahora todo se iba al traste.
Entonces, un rayo de luz. La orientadora me dijo que probablemente las notas de corte bajarán este año. Puede que sea más fácil entrar. Yo sólo necesito unas décimas menos para que esté dentro de mis posibilidades. Puedo llegar al 11,5 con facilidad, pero no al 12. En mayo saldrán las notas de corte, así que ya veremos.
¡Y creo que puedo conseguirlo! Porque es mi sueño. Y no quiero que me lo pisoteen. Estudiaré duro, subiré la nota en matemáticas y llegaré a ese maldito 12 sea como sea. Y algún día, dentro de dos años, estaré donde quiero estar.
Si no lo consigo... al menos no se podrá decir que no lo he intentado.




Hay cosas que no puedo cambiar... pero hasta que no lo intente, no lo sabré =)

domingo, 13 de febrero de 2011

No sé.

Mañana es San Valentín. Ese día que, para mí, no debería existir. O mejor, todos los días deberían serlo. Si quieres a alguien, le quieres todos los días. Ningún regalo se puede comparar a demostrar amor día a día. Antes me gustaba este día porque en el instituto regalaban claveles de forma anónima(o no, según se prefiriera) y era muy divertido ver a quién enviaban clavelitos xD
Pero ya no lo hacen, así que mañana será un día como otro cualquiera.
Me cuesta estar alegre últimamente. Supongo que porque soy una idiota sin remedio y mantengo la esperanza puesta en cosas que no ocurrirán, en vez de mirar hacia el futuro. La verdad, es que me cuesta desprenderme del pasado. Sin embargo, yo siempre he creído que es la forma más correcta de actuar. Para superar algo, hay que echar fuera todo el dolor, no enterrarlo bajo una falsa sonrisa. Conozco a mucha gente que tras una gran decepción se recompone enseguida, gritando a los cuatro vientos que hay que ser feliz, que no hay que llorar. Y yo me pregunto, ¿es pecado estar triste? ¿es tabú llorar? Parece que siempre hay que estar alegre, aunque no lo sientas realmente.

Me gustaría saber si ellos simplemente ponen parches a sus heridas, sin superarlas nunca, o si lo que pasa es que son más fuertes que yo y les cuesta menos recuperarse. Porque yo me recupero, claro. Tarde o temprano, vuelvo a estar alegre y el pasado deja de importarme. Pero eso suele suceder cuando encuentro otro sueño que alcanzar, otra cosa en que pensar, otra forma de ser feliz. Ahora mismo... no tengo ni idea de cómo continuar. Me limito a mis estudios, y poco más. No hay ninguna meta, nada nuevo a la vista. Y yo no puedo vivir sin un propósito, necesito centrarme en algo.
Ya he vivido una etapa así, de estancamiento. Pero la persona que me sacó de ella ha sido la que me ha hundido en esta, por lo que ahora no tengo nada. ¡Necesito un cambio, algo nuevo en mi vida! O me moriré de tedio.


Si tu magia ya no me hace efecto, ¿cómo voy a continuar?
Si me sueltas entre tanto viento...

viernes, 7 de enero de 2011

Otra vez al principio.

Feliz 2011 a todos =) No me gusta este número, "2011". Quedaba mucho mejor el anterior. Será un año que echaré de menos, que no olvidaré, pero que ha pasado tan deprisa que me da la sensación de que algunos meses los he pasado dormida, o en otro planeta. Aunque me acuerdo de todo. De palabras, sensaciones, sentimientos, días, fechas... supongo que poco a poco se me irán borrando de la cabeza y sólo quedarán recuerdos aislados, pero el buen recuerdo de 2010 quedará ahí. Por suerte =)

Ya se han pasado las vacaciones de Navidad y empiezo a preocuparme por la vagancia extrema en la que me he sumido. Lo único que hago es salir por ahí, estar en el ordenador y leer, ahí abandonados están mis libros de texto y deberes. La verdad es que NO ME APETECE NADA HACERLOS, por muy importante que sea llegar al nuevo trimestre recordando algunas cosas del anterior. Eeen fin. Hoy tendré que ponerme las pilas en serio...

Al final lo pasé genial en Nochevieja, por muchas cosas que dijera en la anterior entrada. Algunos amigos salieron después de las Campanadas, pero a mí no me dejaron y aún así, tampoco habría salido. Con lo bien que se está en casa calentito y riéndome de los comentarios de mi familia sobre los cantantes que salían en la tele, lo último que habría hecho es salir de bares para ver cómo se emborrachan.

Y ayer, día 6, tuvimos la última comida familiar de las fiestas, en casa de mis abuelos. Le hice una foto a la montaña de regalos porque era espectacular, aunque sólo hubo dos para mí xD Es un poco triste esto de crecer, cada vez te regalan menos cosas y ni siquiera hacen ilusión, porque son ropa, bolsos u otras tonterías que podría comprar yo misma. Aaagh, ¡yo quiero una muñeca! xD

Me ha dado por venir a escribir una nueva entrada precisamente hoy porque algunas de mis amigas acaban de descubrir blogspot, y están con la fiebre de "vamos a hacernos un blog, para poner textos de otra gente o de libros". Jo, lo interesante está en escribir algo que te salga de dentro, no copiar lo que otros han escrito ya, ¿no? Aunque termines llenando tu blog de entradas irrelevantes, como yo xD
Me pregunto qué pensarían de mí si descubrieran este blog. Hay tantas cosas aquí que cambiarían completamente la forma que tienen de verme... empezando por esa vocecita que asoma de vez en cuando a mi cabeza. Últimamente no, al menos no conscientemente. Pero digo lo de siempre, eso no quiere decir que le haya olvidado x)