Se acabaron las clases de equitación. Se me ha pasado tan corto este mes... ojalá fueran dos. Echaré de menos ir cada miércoles a montar... incluso echaré de menos el olor a caballo xD
En fin, ha estado genial. El segundo día Chocolate se reveló como un caballo muuuy tranquilote. Daba igual lo que hiciera, él seguía a su ritmo, e incluso había momentos en que por poco se para... hasta que se me ocurrió probar a agitar las riendas a ambos lados del lomo... y ¡puf! A trotar. Una vez arranca, no hay quien pare al pequeño Choco xD
Realmente, es muy buen chico. Tiene una cara muy dulce, como si le pareciera bien todo. Además no es muy grande, así que no me fue difícil mantener el equilibrio cuando comenzamos con el trote. Realmente, no me costó nada... pronto me amoldé a su forma de moverse, casi sin que me dieran indicaciones. A otros les costó más, ya fuera por la colocación o porque sus caballos eran más movidos.
El tercer día, mientras montaba la mitad de la clase, otros estuvimos cepillando y aseando varios caballos. Dos eran ponis, chiquititas y adorables. Pero otro era un caballo de deporte español y... ¡madre mía! Nunca había visto un caballo tan grande. Daba miedo acercarse a él. Y las dos chicas que lo escogieron para asearlo apenas me dejaron estar con él, por lo visto lo querían entero para ellas... por favor.
Y hoy, el último día... llegamos y el otro grupo ha montado primero... ¿Y Chocolate? ¿Dónde se ha metido Choco? No lo han sacado para el primer paseo, estaba en la pradera con los demás caballos feliz de la vida. En cambio, a la chica que lo monta en el otro grupo le han dado a Tívoli. El caballo blanco. Es precioso, y según el profesor, realmente bueno, pero... tan grande. Y yo ya me había acostumbrado a Chocolate.
En fin. Cuando nos ha tocado a nosotros, han sacado a Choco. Pero para otra chica, a mí me tocó Tívoli. Al que siempre ponen el primero... así que ya me véis, a lomos de un precioso caballo blanco, como el de las princesas de los cuentos. Desde el primer momento, me sentí más cómoda con él que con Chocolate. Tal vez fuera por la silla, no sé. Y desde luego, no era tan tranquilo como Choco, él respondía a la menor indicación que le hacía. Apenas me hizo falta impulsarle, él solito caminaba a buen paso.
Tuve que ir la primera, inmediatamente detrás de la monitora. En principio todo fue genial... excepto cuando tocó acelerar. Lo primero que sentí, fue que los pies se movían demasiado en los estribos. Que las piernas se iban hacia todos lados. Y que las riendas estaban DEMASIADO sueltas. Iba tan relajada al paso... ni se me ocurrió que pasaría eso al trote xD
Desde luego, Tívoli se meneaba más que Chocolate. Así que tuve que poner los cinco sentidos en no caerme y en amoldarme a él. Me costó lo suyo, pero al fin lo conseguí y pude disfrutar del paseo.
No duró demasiado nuestro paseo. Y podríamos haber estado mucho más, porque el autobús tardó mucho, pero... terminó. Quitamos las sillas y las cabezadas y llevamos los caballos a la pradera, donde cada uno se fue a descansar por su lado. Y... nada, nos fuimos. Pero tengo que volver un día de estos a hacer una visita a Chocolate. A pesar de su pasividad, de que es pequeñito, de que a veces parece más un asno que un caballo, le he cogido mucho cariño. Es el primer caballo en el que he montado ^^
Colgaré fotos en el foro, cuando las tenga. Por desgracia, no tengo ninguna de Chocolate, pero sí varias con Tívoli. Era tan bonito que saldré espantosamente fea a su lado xD
Me ha encantado esta experiencia. Me ha servido para conocer mejor a los caballos. No tanto como quisiera, pero... cualquier día puedo volver y dar una vueltecita, sólo necesito encontrar acompañantes y sacar dinero de la hucha xP
Aunque sigo sin comprenderlos del todo, sin saber qué pasará por esas cabezotas con cara de buena gente. ¿Qué sentirán por esos niños pesados que tienen que cargar? ¿Dónde les gustarán más las caricias, en el cuello o en la cabeza? Me gustaría saberlo toodo sobre ellos. Bueno, realmente me pasa esto con cualquier animal que tenga cerca mucho tiempo. Si es que, no tengo remedio.
Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.
miércoles, 26 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
My wonderwall.
No ha parado de llover en meses. Odio los días lluviosos. Hoy por fin ha salido el sol. Curioso, tengo un amigo que ayer me prometió que haría buen tiempo. ¿Cómo lo habrá hecho? xD
Esta tarde haremos una excursión en bici. Al fin llega la época de las aventuras... eso espero.
Últimamente estoy... triste. Ha pasado un mes de todo aquello y he descubierto que es muy difícil olvidar a algunas personas. Deberíamos poder construir un muro alrededor del corazón para no sentir nada cuando no queremos. Remis está ahí a veces, tratando de levantarme. Normalmente lo consigue. Sólo el sabe realmente cómo hacerlo.
Hablando de Remis, últimamente me he estado preguntando si tiene sentido seguir en el foro de los daimonions o seguir pasando por aquí. Total, si ya Remis no es lo que fue al principio. Es decir, sí, pero... aunque sea más divertido pensar en él como un daimonion, no me apetece. Tengo otras cosas en que pensar y el ánimo demasiado decaído como para intentar volver a estar como antes.
Él sigue ahí. Sin forma. A veces trato de verlo, y suele ser un casuario. Aunque yo no me parezco en nada a ellos. A veces soy consciente de que me habla. Pero muy pocas. Por supuesto, cada día 17 me acordaré de él, cada año que pase llevaré la cuenta... porque no se va a ir jamás de mi lado. Tampoco le quitaré su nombre, trataré por todos los medios no "ser uno" por completo. Porque sería como si todo lo que ha pasado estos dos años no hubiera servido para nada.
Ni siquiera sé ya llenar una entrada sólo con temas daimónicos. Sólo decir... que Remis seguirá ahí, que no lo voy a olvidar, pase lo que pase. Seguiré siendo daim, no quiero renunciar a la gente que mejor me ha comprendido en mucho tiempo. Aunque no vuelva a escribir nunca en azul.
Volverá...
Creo que ahora mismo muchos daims estamos igual. Al menos, no perderemos el contacto. Y espero que la parte daimónica del foro no quede abandonada. En fin... siempre podremos hablar de los recuerdos, ¿no? =)
Y tú, mi pajarito, ya sabes que no vas a ocupar un lugar en mi corazón, sabes que no te voy a querer, que nunca más habrá un nosotros... porque tú eres mi corazón, porque te quiero tanto como me quiero, porque tú y yo somos esto. Y doy gracias por todos los momentos pasados, por las veces que me hiciste sentir tan grande, por haberme conocido hasta este punto, por todo, te doy gracias. No habrá historias tan bellas como las tuyas, no habrá palabras tan llenas de significado.
Y por eso no haré como si todo hubiera terminado ya. No, porque sabes que yo no sé estar sola. Que de vez en cuando alguien tiene que levantarme.
Esta tarde haremos una excursión en bici. Al fin llega la época de las aventuras... eso espero.
Últimamente estoy... triste. Ha pasado un mes de todo aquello y he descubierto que es muy difícil olvidar a algunas personas. Deberíamos poder construir un muro alrededor del corazón para no sentir nada cuando no queremos. Remis está ahí a veces, tratando de levantarme. Normalmente lo consigue. Sólo el sabe realmente cómo hacerlo.
Hablando de Remis, últimamente me he estado preguntando si tiene sentido seguir en el foro de los daimonions o seguir pasando por aquí. Total, si ya Remis no es lo que fue al principio. Es decir, sí, pero... aunque sea más divertido pensar en él como un daimonion, no me apetece. Tengo otras cosas en que pensar y el ánimo demasiado decaído como para intentar volver a estar como antes.
Él sigue ahí. Sin forma. A veces trato de verlo, y suele ser un casuario. Aunque yo no me parezco en nada a ellos. A veces soy consciente de que me habla. Pero muy pocas. Por supuesto, cada día 17 me acordaré de él, cada año que pase llevaré la cuenta... porque no se va a ir jamás de mi lado. Tampoco le quitaré su nombre, trataré por todos los medios no "ser uno" por completo. Porque sería como si todo lo que ha pasado estos dos años no hubiera servido para nada.
Ni siquiera sé ya llenar una entrada sólo con temas daimónicos. Sólo decir... que Remis seguirá ahí, que no lo voy a olvidar, pase lo que pase. Seguiré siendo daim, no quiero renunciar a la gente que mejor me ha comprendido en mucho tiempo. Aunque no vuelva a escribir nunca en azul.
Volverá...
Creo que ahora mismo muchos daims estamos igual. Al menos, no perderemos el contacto. Y espero que la parte daimónica del foro no quede abandonada. En fin... siempre podremos hablar de los recuerdos, ¿no? =)
Y tú, mi pajarito, ya sabes que no vas a ocupar un lugar en mi corazón, sabes que no te voy a querer, que nunca más habrá un nosotros... porque tú eres mi corazón, porque te quiero tanto como me quiero, porque tú y yo somos esto. Y doy gracias por todos los momentos pasados, por las veces que me hiciste sentir tan grande, por haberme conocido hasta este punto, por todo, te doy gracias. No habrá historias tan bellas como las tuyas, no habrá palabras tan llenas de significado.
Y por eso no haré como si todo hubiera terminado ya. No, porque sabes que yo no sé estar sola. Que de vez en cuando alguien tiene que levantarme.
jueves, 6 de mayo de 2010
Chocolate.
Ha llegado mayo, y con él la actividad programada para este curso: equitación. ¿No es genial? Llevo varios meses muy ilusionada por montar a caballo, y por fin ha llegado... sé que con una clase a la semana durante un mes no dará para mucho, pero bueno. Hay que aprovechar la experiencia, ¿no?
Bueno, pues este miércoles fuimos por primera vez. El centro ecuestre está a cinco minutos del instituto y he estado allí muchas veces. No para montar, por desgracia, pero conozco bastante bien a los perros. Dos son de la misma raza que el mío xD
Algunas chicas de mi clase estaban todo el rato con "ay, qué miedo, yo no quiero, ahí no me subo..." pero yo me moría de ganas por que me dieran al caballo y me explicaran que hacer. Por fin, después de dividirnos en dos grupos y darnos los cascos, nos emparejaron con un caballo. No sé en qué se basan para darnos uno u otro, supongo que en la altura o algo así. A mí tocó Chocolate (el título de la entrada tiene sentido ahora, ¿eh? xD), un caballo ni muy alto, ni muy bajo, de un color marrón oscuro muy bonito. Obvio, con ese nombre... lo sacaron de la cuadra, me dieron las riendas y "hala, llévalo con los demás tú sola"
Y ahí nos ves a los dos, Chocolate y yo. La verdad, aunque los caballos no me dan miedo, no sabía cómo actuar, o qué hacer si algo iba mal. Así que me puse a hablar con él, como si fuera una persona. Menos mal que no había nadie cerca... después nos pusieron a todos en hilera con nuestros respectivos caballos y el cuidador nos explicó lo básico, cómo subir, cómo manejar las riendas... la verdad es que no me enteré de nada. Chocolate parecía empeñado en moverse hacia mí, hasta que terminó prácticamente encima, sin que yo pudiera ver las explicaciones... me tocó darle la vuelta y colocarnos de nuevo. Pero él, por alguna razón, no paraba de masticar, o algo así, como si comiera chicle. Yo pensaba que le estaba haciendo daño, así que aflojé las riendas... y Chocolate empezó a bajar la cabeza para:
1- Tratar de morder las riendas
2-Por alguna razón, oler/chupar/morderme la rodilla.
Me estaba poniendo mala... hasta que el cuidador dijo "Recordad que al caballo hay que mandarle, que nosotros somos los jefes y que si le corregimos él va a obedecer." Entonces decidí probar el mismo mecanismo que con mi perro: toquecitos cada vez que hacía algo. Por fin, conseguí que dejara de mover la cabeza. Realmente, no era tan difícil. No, sólo era... un perro muy grande. Y, aunque eso no lo sé, supongo que más inteligente.
Por fin llegó la hora de montar. La otra cuidadora me ayudó a subir. ¡La segunda! Todos los demás estaban aguardando su turno mientras yo y otro chico de clase ya estábamos dando vueltas al circuito.
Fue fácil. Los caballos deben estar acostumbrados y aburridos de llevar chavales novatos... aunque aún así algunos hacían lo que les daba la gana y se salían de la pista o no giraban cuando debían. Por mi parte, Chocolate hizo exactamente lo que yo quería ^^ Además, normalmente seguía al caballo de delante e imitaba todos sus movimientos... así que no sé si yo soy buena jinete o él estaba bien adiestrado. Supongo que lo segundo. Aún así, no creo haberlo hecho mal. Me hubiera gustado estar más tiempo con él. Pero claro, después le tocaba a la otra mitad de la clase, que nos había estado mirando. Muchos querían a Chocolate. Oooh, pero a la chica que lo montó después no le fue tan bien como a mí... uy. No, no, no voy a darme aires xD
Me muero de ganas de que llegue el próximo miércoles. ¡El último día daremos un paseo por el campo! Aunque será triste, porque será la última vez que estemos con ellos... pero pienso aprovechar estas clases al máximo. Quién sabe, puede que en un futuro me vengan bien xP
Además, los caballos siempre me han gustado, pero no de forma especial, porque no he tenido mucho contacto con ellos. Aunque siempre me han parecido unos animales muy bellos y elegantes. Recuerdo que, una vez, de pequeña, tuve que pasarme una tarde entera con un caballo y un perro. Cuando acariciaba al perro, el caballo asomaba la cabeza por la valla y se ponía nervioso, y cuando estaba con el caballo, era el perro quien ladraba para llamar mi atención. Y... en esos tiempos no podía resistirme a los animales. Tampoco ahora xD
¡Y eso es todo! Mañana tengo un examen importante. ¿Por qué no estudio en vez de escribir? Fácil: Es Literatura y lo odio... agh. Aún así, haré todo lo posible por aprobar xP
Bueno, pues este miércoles fuimos por primera vez. El centro ecuestre está a cinco minutos del instituto y he estado allí muchas veces. No para montar, por desgracia, pero conozco bastante bien a los perros. Dos son de la misma raza que el mío xD
Algunas chicas de mi clase estaban todo el rato con "ay, qué miedo, yo no quiero, ahí no me subo..." pero yo me moría de ganas por que me dieran al caballo y me explicaran que hacer. Por fin, después de dividirnos en dos grupos y darnos los cascos, nos emparejaron con un caballo. No sé en qué se basan para darnos uno u otro, supongo que en la altura o algo así. A mí tocó Chocolate (el título de la entrada tiene sentido ahora, ¿eh? xD), un caballo ni muy alto, ni muy bajo, de un color marrón oscuro muy bonito. Obvio, con ese nombre... lo sacaron de la cuadra, me dieron las riendas y "hala, llévalo con los demás tú sola"
Y ahí nos ves a los dos, Chocolate y yo. La verdad, aunque los caballos no me dan miedo, no sabía cómo actuar, o qué hacer si algo iba mal. Así que me puse a hablar con él, como si fuera una persona. Menos mal que no había nadie cerca... después nos pusieron a todos en hilera con nuestros respectivos caballos y el cuidador nos explicó lo básico, cómo subir, cómo manejar las riendas... la verdad es que no me enteré de nada. Chocolate parecía empeñado en moverse hacia mí, hasta que terminó prácticamente encima, sin que yo pudiera ver las explicaciones... me tocó darle la vuelta y colocarnos de nuevo. Pero él, por alguna razón, no paraba de masticar, o algo así, como si comiera chicle. Yo pensaba que le estaba haciendo daño, así que aflojé las riendas... y Chocolate empezó a bajar la cabeza para:
1- Tratar de morder las riendas
2-Por alguna razón, oler/chupar/morderme la rodilla.
Me estaba poniendo mala... hasta que el cuidador dijo "Recordad que al caballo hay que mandarle, que nosotros somos los jefes y que si le corregimos él va a obedecer." Entonces decidí probar el mismo mecanismo que con mi perro: toquecitos cada vez que hacía algo. Por fin, conseguí que dejara de mover la cabeza. Realmente, no era tan difícil. No, sólo era... un perro muy grande. Y, aunque eso no lo sé, supongo que más inteligente.
Por fin llegó la hora de montar. La otra cuidadora me ayudó a subir. ¡La segunda! Todos los demás estaban aguardando su turno mientras yo y otro chico de clase ya estábamos dando vueltas al circuito.
Fue fácil. Los caballos deben estar acostumbrados y aburridos de llevar chavales novatos... aunque aún así algunos hacían lo que les daba la gana y se salían de la pista o no giraban cuando debían. Por mi parte, Chocolate hizo exactamente lo que yo quería ^^ Además, normalmente seguía al caballo de delante e imitaba todos sus movimientos... así que no sé si yo soy buena jinete o él estaba bien adiestrado. Supongo que lo segundo. Aún así, no creo haberlo hecho mal. Me hubiera gustado estar más tiempo con él. Pero claro, después le tocaba a la otra mitad de la clase, que nos había estado mirando. Muchos querían a Chocolate. Oooh, pero a la chica que lo montó después no le fue tan bien como a mí... uy. No, no, no voy a darme aires xD
Me muero de ganas de que llegue el próximo miércoles. ¡El último día daremos un paseo por el campo! Aunque será triste, porque será la última vez que estemos con ellos... pero pienso aprovechar estas clases al máximo. Quién sabe, puede que en un futuro me vengan bien xP
Además, los caballos siempre me han gustado, pero no de forma especial, porque no he tenido mucho contacto con ellos. Aunque siempre me han parecido unos animales muy bellos y elegantes. Recuerdo que, una vez, de pequeña, tuve que pasarme una tarde entera con un caballo y un perro. Cuando acariciaba al perro, el caballo asomaba la cabeza por la valla y se ponía nervioso, y cuando estaba con el caballo, era el perro quien ladraba para llamar mi atención. Y... en esos tiempos no podía resistirme a los animales. Tampoco ahora xD
¡Y eso es todo! Mañana tengo un examen importante. ¿Por qué no estudio en vez de escribir? Fácil: Es Literatura y lo odio... agh. Aún así, haré todo lo posible por aprobar xP
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