Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Contactos


Hoy he recordado lo que sentía al conocer a Remis, al adentrarme en un mundo extraño, que yo creía casi mágico. Supongo que debería sentirme contenta de haber pasado esa época, porque ahora sé mucho más que antes y tengo una idea más acertada de los daimonions. Pero lo echo de menos. Se ha vuelto tan rutinario... me he sorprendido recordando con añoranza la tensión al hacer el test de la página de LMO. Aquel miedo, aquella indecisión al entrar al foro... miedo por ilusionarme para que al final solo fuera un simple juego de rol o algo por el estilo.
Y ahora, once meses después, aquí estamos. Pero esas sensaciones ya no vuelven, aunque hablemos aún, aunque lo visualice... antes podía sentirlo a la manera en que podemos sentir a nuestro daimonion, vosotros ya me entendéis. No sé qué hacer. Quiero volver a sentirme como hace un año, una novata que hablaba con temor a una tímida vocecilla.
Pero sólo queda el recuerdo. Yo opino que no podemos volver a nuestra antigua relación, sino que debemos construir algo nuevo. Contrariamente a lo que esperábamos, estos... problemas no han afectado demasiado en mi forma, sigo en una de un gato aún por identificar, un tucán(aunque he cambiado de especie), el león, la hiena... me desahogo convirtiéndome en bestia de vez en cuando. A Laia nunca le ha molestado que yo sea la niña de El Exorcista, el monstruo de Alien o un bicho de mil dientes que susurra en su oído. Porque soy yo, y soy incorpóreo. Ese tipo de formas le ayudan a superar sus miedos, espero.
Estoy empezando a cansarme de estas cosas de problemas de relaciones entre nosotros. Estamos, mejor dicho. Tengo ganas de volver a escribir entradas sin sentido pero que al menos reflejan mi buen humor... pediría consejo en el foro, pero con todos los nuevos que han llegado nos sentimos un poquito fuera de lugar. Pero lo hecho, hecho está, me pasé un tiempo sin contestar por allí y ahora me arrepiento... pero en fin. Al menos en mi blog nunca me sentiré fuera de lugar, que para algo es mío xP

lunes, 15 de diciembre de 2008

Sensaciones.


Ahí en esa foto estamos mi perro y yo, disfrutando del verano... ahora me da nostalgia, pero como vendrán otros veranos y otros disfrutes, no me importa.
En fin, esta tarde, yendo a inglés, se me ha ocurrido algo de lo que hablar... aunque no sé exactamente cómo explicarlo. Así que empecemos por donde me parece más fácil.
Tengo memoria de mosquito. No puedo recordar las caras de las personas que acabo de conocer, y si paso un tiempo lejos de mis propios padres, tengo problemas para recordar las caras. También me cuesta aprenderme los nombres.
Pero hay cosas que jamás olvido, como los olores... y las sensaciones. Especialmente las últimas. No sé muy bien cómo explicarlo, pero estoy segura de que en algo me comprenderéis. ¿Nunca habeis pensado en vuestra infancia, en la casa de vuestra abuela, por ejemplo, y habéis recordado la sensación de calidez, las conversaciones, cómo te sentías cuando eras pequeño? A mí me pasa bastante a menudo. Hay veces que recuerdo sensaciones, pero no el qué las provocaba. Con una simple sensación soy capaz de transportarme a aquel momento como si lo hubiera vivido ayer...
Reflexionaba sobre todo esto cuando recordé cómo me sentía cuando conocí a Remis, aquellos primeros meses. Recuerdo una gran felicidad, el descubrimiento de algo nuevo... vivía de forma bastante irreal todo aquello. Probablemente se deba a todo lo que cambié. Me sentía superior, con algo muy grande que debía esconder a los demás.
Pero pronto la sensación pasó y dejó de ser algo tan especial, cuando comprendí que no era nada del otro mundo, que todo el mundo tenía lo mismo que yo, solo que yo había avanzado un poco más.
Y ahora... ahora Remis ya no está. Intento visualizarlo pero no puedo, y es entonces cuando me doy cuenta de que no me apetece para nada visualizarlo. Cosas que han pasado me han alejado de él y de la sensación de tener un daimonion.
Esta mañana he hablado con él. Ha sido muy raro. Aunque hablábamos de cosas superfluas, sobre un viaje a Portugal, sentí como si me encontrara con un viejo amigo. Y, sin ninguna palabra, ambos nos entendimos, nos perdonamos mutuamente el abandono. Aunque él tiene mucho más que perdonarme, claro está. No sé, creo que el ignorarle por un tiempo hasta el punto de recordarle como una etapa pasada de mi vida ha hecho cambiar nuestra relación. Ahora sé que sí hay algo que nos puede separar... nosotros mismos. Sé que, aunque no le volviera a hablar nunca, me sentiría bien sólo con poder llamar por un nombre a mi subconsciente, por saber que, si algún día vuelvo a hablarle, él no se habrá ido. Me sentiría bien solo con pensar que un día tuve un daimonion.

domingo, 7 de diciembre de 2008

...

No sé qué narices me pasa. Siento como si el foro hubiera cambiado mucho, como si ya no mereciera la pena estar en él, porque, total, da lo mismo... Sonará egoísta, sonará malo, pero habiendo perdido a mi abuelo hace dos días, ver a mi abuela destrozada, habiendo sufrido por una persona a la que quiero mucho y cuidando de mi perro enfermo, me da todo igual. Remis sigue aquí, claro, pero sólo como una vocecilla y de vez en cuando. He dejado de visualizarlo porque sólo dificulta las cosas.
¿Por qué cuando te pasa algo malo las cosas suelen ir a peor? Ahora que ya no puedo estar aún más mal, supongo que volveré a ser feliz, o al menos, un poquito.