Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Y esta vez no me voy a callar...


Mirad por la ventana. Prestad atención a lo que sentís. ¿Cómo veis vosotros el mundo? Nuestra versión es esta.


Cuando camino por la calle todos miran al frente o al suelo. La gente te mira de arriba abajo y segundos más tarde te olvidan y siguen con sus vidas.

Yo tengo la vista en todas partes. Miro al cielo, veo formas en las nubes. Observo al sol hasta que me quedo ciega. Miro cada ventana, cada balcón, intentando adivinar la vida de detrás. Sigo con la mirada un abrigo bonito, un coche curioso. Sonrío a un perro. Doy golpecitos en la pared de un edificio, como si tocara el piano. Remis aparece a mi lado trotando y comenzamos una conversación que termina enseguida. Otra cosa ha llamado mi atención. Siempre es igual.


A veces me da la sensación de llevar una existencia gris, me da la sensación de que se me escapa el tiempo y no lo aprovecho bien. Entonces me muero de ganas de hacerme mayor para poder hacer cosas, conocer nuevos lugares, nuevas personas, y no volver más a esta ciudad sucia y llena de gente cotilla y maleducada. Una ciudad que, por otro lado, me ha visto crecer. Aún así, no le tengo ningún apego. No hay ningún lugar maravilloso en ella. Todo es feo, gris, sucio. Igual que la gente. Todos me resultan superficiales, malos. No me gusta pensar así porque no les conozco, no puedo ahondar en su interior, donde tal vez sean como yo. Pero a veces me da la sensación de que hay gente que no piensa, que no es capaz de sentarse en una silla y meditar sobre nada. Que son todos como animales. Sin principios, sin nada interesante que contar.

¿Seré yo igual? Eso me aterra. A lo mejor les veo así porque yo soy la mala, la gris. O puede que sea una enana inmadura y por eso pienso de este modo.

Nah, yo creo que me pasa porque he crecido entre adultos de pueblo, cerrados y cotillas. Esa gente es la que a criado a jóvenes que animan en las peleas, que roban y queman coches y se inflan a porros cada fin de semana. Jóvenes que se creen importantes, pero yo les veo patéticos aunque ahora mismo no pueda con ellos, aunque yo no pinto nada a su lado, aunque yo no esté en el grupo de populares. Bueno, es que populares es sinónimo de idiotas. Gentuza.

Pero como casi siempre, todo es fachada. Si les conociera, tal vez encontrara personas que sienten, que tienen un poquito de profundidad y algo en la cabeza. Pero son unos malditos cobardes que por miedo a no encajar en el estúpido puzzle, se esconden.

Mi clase está llena de lagartas. Hay pocos chicos, así que por esta vez se salvan. Las lagartas en cuestión tratan por todos los medios de hundir a una de mis amigas, a mí y a todos los "no guays" del curso. Pero a mí ya me da igual. ¿Ellas sacan su lengua viperina? Yo la sacaré más. Tal vez ellas siempre se salgan con la suya, pero no voy a agachar la cabeza y contestaré a todos sus comentarios. Cada día me es más difícil esconder el odio, el desdén que me provocan cuando se ríen a espaldas de mi amiga por las cosas que hace. Imagino que lo harán también conmigo. ¿Y qué? Algún día las perderé de vista y se pudrirán en mis recuerdos. Pero antes de irme, lo tengo claro, les diré a todos esos catetos lo que pienso de ellos. Total, ¿qué van a poder hacerme? No tengo intención de volver a este lugar cuando crezca, a menos que aquí queden amigos o familia.

No sé qué me ha llevado a pensar así. A veces no me gusta, me siento enjaulada, me desespero, me gustaría poder cambiar todo. Ojalá esto sólo sea otro paso a la madurez y dentro de unos años mire atrás y me ría de lo tonta que era...

pero lo dudo mucho.
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Estoy harta de pensar todo esto y no compartirlo. De tener que hablar con eufemismos, escondiendo lo que siento y mis ideas por temor. Cada vez me cuesta más. No sé de dónde ha salido este carácter que me hace ver a los idiotas de alrededor con tanto desdén... no sé, yo ya no sé nada. Pero tengo ganas de que llegue el verano. A lo mejor mejoro un poco.
Odio retomar el blog con entradas así. Ojalá pudiera volver a escribir aquellas entradas sin tema, graciosas, estúpidas, felices. Pero ya no me sale...