Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Sensaciones.


Ahí en esa foto estamos mi perro y yo, disfrutando del verano... ahora me da nostalgia, pero como vendrán otros veranos y otros disfrutes, no me importa.
En fin, esta tarde, yendo a inglés, se me ha ocurrido algo de lo que hablar... aunque no sé exactamente cómo explicarlo. Así que empecemos por donde me parece más fácil.
Tengo memoria de mosquito. No puedo recordar las caras de las personas que acabo de conocer, y si paso un tiempo lejos de mis propios padres, tengo problemas para recordar las caras. También me cuesta aprenderme los nombres.
Pero hay cosas que jamás olvido, como los olores... y las sensaciones. Especialmente las últimas. No sé muy bien cómo explicarlo, pero estoy segura de que en algo me comprenderéis. ¿Nunca habeis pensado en vuestra infancia, en la casa de vuestra abuela, por ejemplo, y habéis recordado la sensación de calidez, las conversaciones, cómo te sentías cuando eras pequeño? A mí me pasa bastante a menudo. Hay veces que recuerdo sensaciones, pero no el qué las provocaba. Con una simple sensación soy capaz de transportarme a aquel momento como si lo hubiera vivido ayer...
Reflexionaba sobre todo esto cuando recordé cómo me sentía cuando conocí a Remis, aquellos primeros meses. Recuerdo una gran felicidad, el descubrimiento de algo nuevo... vivía de forma bastante irreal todo aquello. Probablemente se deba a todo lo que cambié. Me sentía superior, con algo muy grande que debía esconder a los demás.
Pero pronto la sensación pasó y dejó de ser algo tan especial, cuando comprendí que no era nada del otro mundo, que todo el mundo tenía lo mismo que yo, solo que yo había avanzado un poco más.
Y ahora... ahora Remis ya no está. Intento visualizarlo pero no puedo, y es entonces cuando me doy cuenta de que no me apetece para nada visualizarlo. Cosas que han pasado me han alejado de él y de la sensación de tener un daimonion.
Esta mañana he hablado con él. Ha sido muy raro. Aunque hablábamos de cosas superfluas, sobre un viaje a Portugal, sentí como si me encontrara con un viejo amigo. Y, sin ninguna palabra, ambos nos entendimos, nos perdonamos mutuamente el abandono. Aunque él tiene mucho más que perdonarme, claro está. No sé, creo que el ignorarle por un tiempo hasta el punto de recordarle como una etapa pasada de mi vida ha hecho cambiar nuestra relación. Ahora sé que sí hay algo que nos puede separar... nosotros mismos. Sé que, aunque no le volviera a hablar nunca, me sentiría bien sólo con poder llamar por un nombre a mi subconsciente, por saber que, si algún día vuelvo a hablarle, él no se habrá ido. Me sentiría bien solo con pensar que un día tuve un daimonion.

1 comentario:

Daim_Art dijo...

Hola Laia, me alegra que te sientas mucho mejor, espero que hallas recibido nuestro correo, en algo tienes razon, nosotros mismos los conocimos y asi mismo nosotros mismo podemos olvidarlos sin darnos cuenta de esto, en ocaciones por cosas de la vida pierdes contacto con el y asi lo recuerdes no quieres pensar en eso, es algo normal, a todos nos ha pasado, sentimos que por momentos hay cosas mas importantes, pero es hay cuando tenemos que darnos cuenta de lo especiales que son y siempre regalarles un momento para hablar con ellos, hay algo que nos hace especiales, y no es el conocerlos, sino el quererlos sin importar nada. Te cuidas mucho.