
Cuando camino por la calle me aburro soberanamente. Soy una persona muy impaciente, pienso que los segundos que transcurren desde una acción a otra son tiempo perdido. Para entretenerme, me gusta mirar a la gente que pasa por mi lado a los ojos y preguntarme qué tipo de vida llevará. Veo a una madre toda despeinada, tirando de su hijo a toda velocidad porque llegan tarde al colegio. Probablemente el pequeño no quiso terminarse la sopa y su madre no lo dejó levantarse de la mesa, pero cuando se dio cuenta era hora de entrar a clase, y tuvo que salir corriendo llevando al niño a rastras, sin tiempo apenas para peinarse.
Veo pasar a una parejita y no puedo evitar sonreír. Seguro que han estado viendo alguna serie de tarde abrazaditos en el sofá y ahora han salido a dar una vuelta.
Sin embargo, observar la vida de los adultos no me deja solo buenos ratos. Algunos parecen cansados, aburridos de todo. Cuando suena una ambulancia yo no puedo evitar volverme sorprendida y mirar hacia todos lados. Ellos no levantan la vista. Van a su paso rápido, enérgico, algunos no levantan la mirada del suelo.
Todos parecen llevar una vida monótona. Trabajos normales, vidas rutinarias en una de esas casas con papeles en las paredes y olor a rancio. Probablemente me equivoque, pero esa es la sensación que me suelen dar.
Luego hay personas que destacan. Personas a las que te encantaría conocer. Por ejemplo, la frutera de al lado de mi casa. Siempre llega a la frutería montada en una bicicleta con cestita, más chula que un ocho esquivando a los coches. Me saluda con una sonrisa, a pesar de que jamás hemos cruzado dos palabras. Como ella, todas estas personas que parecen ir a contracorriente, que se visten con colores alegres o pasean hablando con su perro como si tal cosa. Una chica que se sienta a leer en un jardín, un hombre sacando fotos a las palomas. Oh, adoro ver gente haciendo cosas tan sencillas y agradables.
Sin embargo estos últimos son los más escasos. Los que abundan son las personas que -aparentemente- llevan vidas vacías. Me hacen rebelarme, porque yo no quiero vivir así. Prefiero mil veces viajar a África como misionera. A pesar de todos los sufrimientos y sacrificios que eso me conllevaría, prefiero una vida así antes que hacer exactamente lo mismo todos los días. Levantarme, trabajar, hacer la comida, comer, recoger a los niños del colegio, limpiar, cenar, dormir. Se me hace más angustioso que encontrarme en medio de la selva tropical con un calor insoportable.
Prefiero imaginarme mi vida llena de aventuras. Bueno, no quiero ser una Indiana Jones, pero me encantaría enfrentarme a nuevas emociones cada día. Viajar, investigar, salvar personas, curar animales... ayudar a los demás me hace sentir bien. No he tenido mucha ocasión de hacerlo, porque tampoco estoy dispuesta a que se aprovechen de mí, pero me encantaría sentirme útil en algún lugar.
Remis me dice que todos estos deseos se pasarán cuando crezca, que luego me parecerá lo mejor del mundo tener un trabajo normal y una familia y que no echaré de menos las emociones fuertes. Precisamente eso es lo que hace que no quiera hacerme mayor. ¿Por qué perder todas las emociones? La mayor parte de los adultos no sienten igual que los niños. Y si lo sienten, parece que están obligados a esconderlo. Se hacen la pelota unos a otros y se ponen verdes a las espaldas, con crueldad. Los niños pueden decirse todo lo que quieran a la cara y al poco tiempo siguen jugando. Los adultos siempre arrastran penas del pasado, deudas, preocupaciones... un niño puede tener preocupaciones, pero no se tortura pensando en el pasado. ¿Cuánto os duraban los rencores con siete años? Lo míos no pasaban de veinte minutos.
Por eso ya no quiero hacerme mayor. Ahora me río de la Laia que quería un Remis estable. Bueno, lo sigo queriendo, pero quiero una forma soñadora, honesta, caprichosa y alegre(y sus correspondientes defectos, claro xD) que no me convierta en una de esas personas serias y amargadas hasta decir basta, y que, en definitiva, no me haga tener una vida vacía.
4 comentarios:
Laia (:
Nosotros siempre hemos hecho eso. Sólo que lo hacemos cuando vamos con coche, y miramos a los conductores. Imaginamos la vida que deben llevar, lo que hacen, lo que sienten, lo que les acaba de pasar...
También me pasa lo que a tí. Veo vidas vacías, sí, eso veo. Has utilizado la palabra perfecta para describirlo...
Siempre me siento un poco mal cuando veo todo eso. Y también pienso que no quiero ser así. No quiero crecer... Quiero ser siempre una niña pequeña, sin preocupaciones ni temores, sin rencor. Porque eso es lo que guardan los adultos que son así... Los recuerdos del pasado. Parece que estén amargados. Pero no todos son así... Espero que yo no lo sea.
"Los mayores no recuerdan lo que era ser niño.
Por mucho que digan lo contrario.
Ya no lo recuerdan, creedme.
Lo han olvidado todo.
Lo grande que les parecía el mundo entonces.
Lo difícil que podía resultar subir a una silla.
¿Qué sentían, al tener que mirar siempre hacia arriba?
Lo han olvidado.
Ya no lo saben.
Tú también lo olvidarás.
A veces, los mayores hablan de lo bonito que era ser niño.
Incluso sueñan con volver a su infancia.
¿Pero con qué soñaban cuando eran niños?
¿Lo sabes?
Yo creo que soñaban con llegar a ser adultos por fin."
El señor de los Ladrones,
Cornelia Funke.
Me encanta este párrafo. Más o menos expresa lo que yo quiero decir y lo que creo que tú también quieres decir...
Saludos.
-Nell y Lett-
Maldito Blogger, no me actualiza los blogs ¬¬ Hubiese respondido a esta entrada antes.
Mentiría si dijese que miro a las personas mientras camino por la calle, pero sí pienso en lo rutinaria que debe ser la vida de una persona cualquiera, que no tenga esto, que no haya ido a tal lugar, etc. Y me doy cuenta de que puede ser que le hayan pasado cosas mucho más emocionantes que a mí o a muchas personas más, y que esa persona piensa en lo aburridas que deben ser las vidas de los demás... y así.
No creo que exista la vida totalmente rutinaria, siempre tiene que haber algo que le ponga color a una mañana, que haga diferente la tarde frente al televisor o que haga que la pases bien en el trabajo. A lo mejor sí existe, pero yo na lo puedo imaginar, por suerte, si hay algo que odio es la rutina.
En fin, Laia, hay cosas en las que coincido y otras en las que no, pero, como siempre, me gustó esta entrada :)
PD: Nell, a mí me encanta Cornelia Funke ^^ Los argumentos de sus historias me parecen un tanto infantiles, pero están tan bien narradas y sus personajes son tan queribles que lo compensan ^^ Veré si algún día compro ese libro, me tentaste xD
Oh, qué bonita entrada, Laia.
Yo también hago eso de mirar a la gente por la calle e imaginarme sus vidas. Me considero una persona muy observadora, y me encanta descifrar en una sola mirada toda una vida entera, aunque probablemente me equivoque el 99% de las veces.
Y claro que las vidas de muchas personas pueden ser (o parecer) muy rutinarias y monótonas, pero... Yo creo que tú eres el único que puede cambiar esa monotonía. Cuando eres adulto no puedes evitar hacer ciertas cosas, como trabajar o cuidar a tu familia (si es que la tienes), pero por muy parecidos que sean los días, tú siempre puedes elegir entre seguir con lo mismo y hacer algo nuevo. No sé, a veces hasta un simple paseo en bicicleta o una vuelta por el parque comiendo helado son pequeños cambios que ayudan a no caer en la rutina diaria. Porque me imagino que ser adulto te quita un montón de tiempo... Pero si te lo propones puedes hacer de cada día una gran aventura ;)
Yo en parte también le tengo muchísimo miedo a crecer; de cierta forma creo que ya he madurado bastante y que ya no soy la misma niñita de antes, pero a veces me sorprende que siga disfrazándome de india o que siga tratando a mis peluches como animales de verdad xD Tal vez uno mismo es quien decide cuando dejar de ser niño y cuando comenzar a ser adulto, ¿no? Si fuese así, supongo que se puede llegar a un equilibrio.
Pase lo que pase, Laia, haz siempre lo que quieras de verdad y lo que estimes importante. Nadie puede evitar que cambies con el tiempo, pero siempre eso no impide que seas una niña alegre y contenta por dentro ;) Nunca Jamás siempre tendrá sus puertas abiertas para todos nosotros :3
xD Yo suelo caminar muy deprisa pero voy mirando también a la gente de mi alrededor, o voy con la mirada clavada en algún punto que solo yo puedo ver, me gusta mucho ir pensando en mi mundo.
Y cuando mira la gente monótona, auqella que para mí no tiene ningún interés en especial, jmmm.... se puede decir que me molestan, no se si es lo que te pasa a tí.
P-> SI, Tana no suele tolerar mucho a la gente. No es porque nos ciagan mal, es simplemente que...
Es que ni nos parámos a pensar, sin embargo hay gente por la calle que me hace sonreir, incluso reirme y seguir caminando así por toda la calle ^^
¿No quieres hacerte mayor? Bueno, yo tampoco, pero tampoco aguanto que aun haya cierta gente que me ve como una niña de 16 años y quiera elegir y decidir por mí. Eso no lo aguanto, no me importa ser mayor, ni crecer, siempre y cuando siga siendo yo misma, con mis propias reglas y decisiones. Siempre yo!!
Y Laia, no creo que a medida que crezcas te apetezca tener una vida normal, porque eso una niña no lo piensa... Tú eres tú, y de mayor serás aventurera, serás lo que quieras ser y vivirás como quieras.
No es cuestión de hacerse o no mayor. Es de dejarse o no llevar por la corriente de los demás ^^
Elige tú :)
Tana y Philon
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