Y de repente llegas tú. Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti, y tú lograste que yo también me lo creyera, así que por desgracia te necesito... y tú me necesitas a mí.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Como si fuera ayer, recuerdo tus ojos.

Uuuf! Este curso es agotador. Muchas cosas que entender, y como siempre, las matemáticas se me escapan de las manos. Creo que necesito ponerme las pilas en esa asignatura...
Sin embargo, en las demás no me va nada mal. En física y biología he conseguido notables altos, así que ahora sólo tengo que preocuparme de hacer algo mejor los siguientes exámenes para elevar la media del trimestre. Lo más curioso es que saco esas notas sin dar todo de mí, o eso creo. Jamás he estudiado como se supone que hay que hacerlo, es decir, cada día, trabajando continuamente y sin distrarse con el vuelo de una mosca. Así que cuando madure y aprenda a concentrarme, creo que no tendré límites.
Yaa, he sonado egocéntrica, pero me gusta pensar así. Me levanta el ánimo cuando estoy a punto de rendirme. "No tienes límites, puedes con todo" =)

Me llamó la atención que Lauri, dijeras en tu comentario de la anterior entrada que no comprendías mi situación con... llamémosle X(Siempre quise usar esa expresión :P)
Le he dedicado tantas entradas que pensé que estaba más que claro. Luego me he dado cuenta de que mi forma de expresarme en ese tipo de temas es bastante ambigua, porque no me siento del todo cómoda al abrir mi corazón de ese modo, aunque sepa que pocas personas lo leerán y las que lo hagan no podrían ni querrían usar esa información contra mí.
Bien, pues por una vez intentaré escribir clarito, algo en lo que tengo que practicar xD:
Hace cosa de un año conocí a un chico. A él y a todo su grupo, bueno. Empezamos a ir todos juntos en pandilla. Siempre me llamó la atención, pero al principio era como si no me diera cuenta. Ya sabeis, como cuando en las pelis dicen "yo ya le quería, pero no me había dado cuenta, blablabla..."
Este chico era diferente a los demás, a los idiotas de mi clase. Me es difícil hablar con él, porque plantea temas curiosos, o chistes inteligentes. Me encanta porque con él siempre tengo que tener la cabeza despierta para encontrar la respuesta infalible.
Además, es bastante cariñoso. Y cuando yo pasaba una época tristona, él venía a consolarme, no dándome consejos, sino levantándome el ánimo con sus ocurrencias. Ahí fue cuando empecé a darme cuenta de que significaba algo para mí.
Pasó el tiempo, y cada vez me gustaba más y más, hasta que un día la frase "el amor es ver la perfección en una persona imperfecta" cobró sentido para mí.
Bueno, y nuestros "nuevos"(porque ya no lo eran tanto) amigos tuvieron problemas con su anterior grupo y él decidió quedarse con ellos. Eso implicaba que tendría que verle menos a menudo. Que cada uno se iría por su lado y en unos meses ni nos hablaríamos. Además... me había prometido a mí misma en más de una ocasión que si nos separábamos, me atrevería a confesarle mis sentimientos. Y ése era el momento. Pero no podía, sabía que no podía. Así que, para obligarme a hacerlo, le escribí un mensaje por correo diciendole que tenía que hablar con él. Obviamente, no le dije de qué, aunque debió sonarle bastante obvio. Pero si no hubiera hecho esto, JAMÁS me habría atrevido a hacerlo. Y habría pasado toda la vida llamándome cobarde y estúpida, sin saber lo que podría haber pasado.
Así que una noche, después de dos semanas sin vernos desde aquel mensaje, por fin nos encontramos. Aprovechó un momento en que yo estaba sola para acercarse a mí y preguntarme por aquello. Le agradecí mentalmente que lo hiciera, porque yo no habría sabido como comenzar.
Y no supe. Las palabras se me atascaron en mi garganta, anduvimos varios metros en silencio. Fue bastante absurdo(Madre mía, estoy sintiendo los mismos nervios que entonces mientras escribo). De repente, me solté. Y las palabras fluyeron solas. Y hablamos durante un rato de mis sentimientos, como si fuera lo más normal del mundo.
Yo ya sabía que no era correspondida, claro. Le dije que no le estaba pidiendo nada, sólo quería desahogarme. Antes de que se marchara a casa, nos abrazamos, como símbolo de amistad, de que a pesar de todo, no iba a cambiar nada entre nosotros.
Y bueno, no cambió, aunque los primeros días me resultaba difícil hablar con él. Ni siquiera dejé de verle a menudo. Luego todo regresó a la normalidad, incluso hubo momentos en que cambió completamente y llegó a desagradarme... pero todo eso fue porque le gustaba una chica y ella no fue lo que esperaba. O al menos, esa fue la conclusión que saqué de mis observaciones.
Ahora ha vuelto a ser el de siempre, y ya no me resulta tan difícil entablar una conversación cómoda con él. Siempre son extrañas, pero tienen su encanto.
Ya no siento por él lo mismo que en invierno, pero él ha sido el primero de esos que dicen, que no se olvidan nunca.

¡Y eso es todo! El resumen, a grandes rasgos, de mi vida este último año. =)

Protegerte de noche a los pies de tu cama. Descifrar el sentido de tus sueños, y quedarme los besos que se escapan cada vez que respiras.

1 comentario:

Lauri dijo...

Bueno, ahora sí me queda todo mucho más claro :> Realmente me alegro mucho de que todo haya salido bien. Yo jamás me habría atrevido a hablar o escribir un mensaje, soy terriblemente reservada en lo que respecta a los sentimientos. Y sé que hace mal, pero a veces es difícil cambiar :/ Así que te admiro mucho por haber sido tan valiente ;) Para mí esas son cosas que sólo pasan en las películas xD Seguro que fue un gran desahogo para ti haberle contado todo lo que sentías, y aunque quizás el te veía de otra forma, lo importante es que las cosas han terminado bien y siguen siendo amigos como antes :) Seguro que esta experiencia te ha enseñado muchas cosas y te ha fortalezido :)
Y respecto al colegio... Pues estoy segura de que si le pones todo tu empeño y trabajas a full, conseguirás grandes cosas. Eres una persona muy inteligente y capaz Laia :)
En fin, nos estamos leyendo, cuidate ^^