Agh. Me siento como cuando leo las estupideces de mis diarios de cuando tenía diez años. Sólo que ahora considero estúpida mi entrada de hace un par de días. Sólo en una cosa acerté: mis aptitudes para escribir, que siempre consideré pasables, me están abandonando. No es que no me salga escribir novelas (cosa que nunca me interesó) sino que no consigo expresarme por escrito. Un gran problema, dado que las palabras escritas son mis grandes aliadas, pues no se me da bien hablar. Soy un maldito desastre expresándome, especialmente ante personas a quienes no conozco, y cuando trato de explicar mis sentimientos. Yo soy una chica que el 98% de lo que dice son bromas y estupideces y el 2% son frases más o menos bien construidas que muestran mis verdaderos sentimientos. No sería tan triste si no fuera porque en general soy bastante habladora. A veces me imagino a mí misma como una cotorra que parlotea y parlotea sin saber lo que dice. Es muy curioso, a veces mi boca se desconecta del cerebro y me invento cosas, las exagero o me trabo. Mientras tanto pienso "¿por qué demonios estás diciendo esto? ¡Eso no pasó como se lo estás contando!" Pero no puedo evitarlo.
Vaya, todo el párrafo de arriba es un buen ejemplo de lo que trataba de explicar. Una explicación que se explica a sí misma, digamos. Me enrollo, me enrollo y me he olvidado completamente de lo que quería escribir... ¡así que al grano! O-d-i-é mi anterior entrada, así que voy a arreglarla. A veces dejo de lado la naturalidad, cuando lo más fácil es contar las cosas tal y como han pasado. Para estar segura de que dentro de unos meses me gustará releer esta entrada.
En fin. ¡Sí, esta entrada VUELVE a tratar del chico de siempre! ¿Qué pasa? Soy una pesada, ya, siempre con lo mismo. Pero bueno, yo me refugio en la excusa de siempre: tengo 16 años y me interesa exactamente lo mismo que a todas las chicas de mi edad. No me apetece empezar con la tontada de que si soy diferente y especial. No, me considero igual que esas idiotas. Más impopular, mejor persona que algunas, puede, pero en realidad somos muy parecidas.
Oh, dios mío, otra vez me he salido del tema... ¬¬
Vale. Pues a lo que iba. El chico de siempre, ¿no? Estos últimos meses nos hemos unido mucho. Nos hemos hecho muy amigos. Ya, esto debería haber pasado antes de declararme y tal, pero siempre se me ocurre la mejor forma de actuar cuando no hay remedio. Como ya me había hecho a la idea de que nunca iba a poder estar a su lado, obviamente le dejé un poco a un lado, sin olvidarle nunca, claro. Nunca se olvida del todo a alguien a quien has querido mucho... y menos si no te ha dado ni una razón para odiarle.
El caso es que empecé a ver a otro amigo de una forma en que jamás le había visto... y parecía que el sentimiento era mutuo, incluso bastante visible. Al cabo de unos meses empezamos algo, como debí comentar en el otro blog. Él era la estatua de hielo, ojos fríos, no sé, le he dado muchos apodos y todos le quedan genial.
Como yo ya sabía pero no quise admitir, aquello no iba a salir bien. Aclaremos algo, yo no esperaba pasar toda mi vida con él ni ninguna tontería por el estilo, en ese sentido tengo las cosas muy claras, mi vida comienza y nada de lo que pase estos años durará para el futuro, me guste o no. No, simplemente quiero decir que sabía que iba a hacerme daño, porque a pesar de la atracción éramos muy diferentes. Él es frío y sólo se derrite en contadas ocasiones. Es independiente, prepotente, introvertido y callado. Como tenía que ocurrir, pronto todo se torció. Al cabo de unas semanas, desapareció de la faz de la tierra. Varias veces traté de hablar con él, al menos, si quería dejarlo, no tenía por qué posponerlo más. Pero tras un tiempo evitando una charla, por fin hablamos y me dijo que no pasaba absolutamente nada. Entonces decidí dejar de lado las dudas y el miedo, yo ya sabía que él era casi de otro planeta y precisamente por eso me atraía como un imán. Estaba dispuesta a todo. Y justo una semana después... se acabó. Y entonces descubrí que el peor error fue dejar a mis sentimientos irse demasiado lejos. No podemos elegir a quién querer, pero es decisión nuestra dejar que nos hagan daño. Y le dejé... ahora sé cuánto me equivoqué, sé que no merecía la pena. Pero entonces era una pobre chica destrozada. Pasé semanas y semanas derrumbándome cada vez que estaba sola. Me da cierta vergüenza reconocerlo.
Pero mientras él y yo estábamos juntos... el otro chico, el de "siempre", pasó a ser casi mi mejor amigo. Llegamos a contarnos absolutamente todo, incluso lo más estúpido que habíamos hecho durante el día. Esto ocurrió durante las vacaciones de Navidad. Días y días sin que mi (no, me resisto a usar la palabra "novio". Suena raro.)... sin que la estatua de hielo diera señales de vida. Todos esos días los pasé con él. Cada vez más amigos, él fue el único que me consolaba, que se ofreció a ayudarme. Cuando lo mío con la estatua terminó, me consoló y estuvo ahí siempre. Pasaron unos dos meses. Mi mejor amiga decía que estaba convencida de que terminaría pasando algo entre nosotros. Yo ya sabía que nuestra relación era algo extraña, pero no le hice caso. Cuando has pasado un año matando las esperanzas y tratando de olvidar a alguien, si de repente surge una remota posibilidad de conseguir lo que quieres, te resulta sospechoso. Incluso hicimos una apuesta, ambas convencidas de que ganaríamos.
Perdí. Pero como dice Abba, "I feel like I win when I lose" xD
Y ahora mismo, me parece estar soñando. Todo parece perfecto. No es un cuento de hadas, es la realidad, nunca tan chachi como me lo pintaban las películas de Disney, pero infinitamente mejor, porque me pertenece. Nada se ha estropeado como con la estatua de hielo(puede que con él también hiciera yo algo mal... pero sé que no fui la mala, la que hizo daño). Y, por primera vez en mi vida... no me cuesta ser cariñosa, ni decir las cosas tal y como las siento. Parece que estoy descubriendo una faceta de mí que no conocía: puedo estar a gusto con alguien, escuchando sus historias y contándole las mías.
Me paro a pensarlo y no se diferencia en nada del resto de la gente, pero para mí, existen todas las personas del planeta, y después está él, aparte, incomparable. Muy probablemente, por ser el primero. Antes de él, no había nada, tenía otras cosas en la mente y nada real en el corazón. A veces me parece mentira lo hondo que te puede llegar una sola persona. Y teniendo esto en cuenta, supongo que nunca le olvidaré. ¡Genial! Sólo tengo que recordar no compararle con ningún otro en el futuro, porque a mi juicio -para nada imparcial-, perderán todos xD
Ahora miro hacia atrás y me alegro de que las cosas hayan sucedido exactamente así. No me arrepiento de nada de lo que he hecho este año, incluidos los errores. Y eso es lo que importa, ¿verdad? Saber que aunque no todo haya sido bonito, no creo haber desaprovechado ni un instante de mi vida =3
Podría quedarme, si eso es lo que quieres. Y si tuviera corazón, te lo daría a ti.
1 comentario:
¡Pero vaya! Al final las cosas terminaron bien :D No sabes cuánto me alegro (y te envidio también un poco, lo admito xD). Como tú has dicho, esta es la edad en la que ocurren este tipo de cosas. Tanto los errores como los triunfos, todos son parte de esta etapa. Por lo tanto lo único que puedo es felicitarte por todo lo que has hecho, incluso por los errores o por los momentos amargos que alguien pudo haberte hecho pasar, porque fueron esos los que te trajeron hasta aquí. Las cosas pasaron como tenían que pasar, y ahora eres feliz... Eso es lo importante :3 Disfruta de cada instante, diviértete todo lo que dure, y sobre todo, no te arrepientas de nada que te haya hecho sonreír :) Muchas felicidades nuevamente, y espero estar leyendo nuevas entradas como esta muy pronto ^^ Nos vemos!
Publicar un comentario