Pero ya no hay nada que hacer, es el principio del final. Ya no se me ocurrirán historias nunca más y nunca podré huir a un mundo creado por mí, tendré que vivir en fantasías prestadas. Porque el mundo real cada vez me gusta menos. No me gusta el rumbo que toma mi futuro, el único que parece posible porque es como la vía de un tren: sin bifurcaciones. Nace, juega, estudia, estudia, estudia, trabaja, ten hijos, trabaja, jubílate, muere. Sé una pieza más de un puzzle. No intentes nada, porque de todas formas no lo vas a lograr. Ya, ya sé que siempre he sido mediocre. Una personita que, estando lejos de ser una negada, no destaca en nada porque nada le interesa y, de todas formas, tampoco se ve capaz. Pero una personita que se acepta y se conforma, porque no ve producente lo de ir llorando por las esquinas.
Es probable que esta niñita que cree que nunca será adulta no se lo cuente a nadie, porque ya sabe lo que le van a decir: "Es mentira, tontorrona. Puedes hacer todo lo que quieras. Yo creo en ti y te apoyo." Si es mentira, ¿por qué he fallado? ni siquiera he sido capaz de seguir mi particular vía de tren. Ya he descarrilado, pero en el fondo me da igual porque el destino no significaba tanto para mí, aunque sí era el más atractivo. Y ya no tengo ningún sueño. Solo me limito a seguir mi vida, a conseguir mis mediocres resultados, a esperar un milagro que no llega porque tampoco hago nada por provocarlo. Soy un ser pasivo que vive dentro de sí mismo, aunque le encantaría hacerlo fuera. Una vida llena de colores, da igual que haya negro por el camino. Pero no voy a hacerlo. ¿Cómo se hace? Cuando la mayor parte de tu tiempo se ocupa en dormir y estudiar. Estudiar por un futuro que no quieres tener. Aunque la alternativa parece peor.
No tengo metas, pero ya he aprendido por qué: mis metas no son futuros prometedores, no son objetos. No, mis metas están vivas. Cuando quiero algo, dedico a ello mi cuerpo y mi alma. Yo vivo por y para las personas, y sin metas me quedo completamente estancada. Como todos los románticos, idealizo mi meta y si la consigo ya no la quiero, porque es alcanzable y se vuelve demasiado vulgar, debido a mis altísimas expectativas.
El amor no es como lo pintan, ¿verdad? no es como en la fantasía. No dura mucho tiempo, se convierte en rutina. Y las discusiones no terminan en una apasionada reconciliación. No, las discusiones terminan en frío, miradas que se rehuyen y corazones rotos.
Mi estrella se ha apagado ya. Nuestra historia ha dado un giro de 180 grados y termina completamente a la inversa de como empezó. Yo soy la insensible que se aleja sin una lágrima, y él el pobre convaleciente. Y, sin embargo, dudo que encuentre nunca a nadie como él. Pero mi corazón ha decidido que hasta aquí ha llegado, que ya no siente nada más por él. Y la estrella se va a caer del cielo y se estrellará lejos de mí, hasta que alguien la recoja y la devuelva a su hogar. Entonces yo me moriré de celos cuando vea de nuevo su luz. Pero no haré nada. De todas formas, está mejor sin mí. He perdido probablemente a la persona que mejor ha llegado a conocerme pero, de todas formas, iba a hacerlo tarde o temprano porque esto tenía fecha de caducidad.
Deja que llore mi triste suerte, y que añore la libertad.
Qué bonito. Este fragmento siempre me hace llorar :'(
P.D: ¿Has visto, amigo? Superé mi enfermedad. He conseguido escribir esto hasta el final, sin vacilar. Es una pena que no lo vayas a ver nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario